viernes, 20 de julio de 2007
De un sueño que quita el sueño.
Hace años, cuando vivíamos en mayami, vinieron unos amigos de visita y, entre las mil cosas que compraron, adquirieron un ticket del Lotto que se jugaba el sábado y que repartía setenta millones de dólares. Nuestros amigos se regresaban a Caracas un día antes del sorteo y, con esa pueril certeza de que esta vez si les tocaba, le dijeron aOscar que se quedara con el boleto y, si ganaban, compartían el premio miti y miti. Oscar no tardó ni medio segundo en responder: Si no sabes nunca mas de mi es que ganamos, y soltó una carcajada escalofriante que no solo me heló la espalda, sino que heló la sonrisa de su ‘’hermanazo del alma’’ que no sabia si romperle la cara, el boleto o el boleto en la cara.
No harías eso ¿verdad? -Preguntó tratando de conservar el sentido del humor nuestro futuro compadre.
Creo que si, es una posibilidad. -Añadió Oscar sin que le temblara el pulso.
Pero somos amigos, ¿serías capaz de cambiar a un amigo por setenta millones de dólares?
Mira Luis, -dijo mi gordo mientras mis ojos se salían de sus órbitas. Con setenta millones de dólares me compro amigos nuevos.
Yo estaba marcando el teléfono de un abogado para que me divorciara de ese salvaje, así que no pude despedir a mis amigos que se fueron sin boleto y deseando de todo corazón que no fuera ese elticket ganador. Ya no por salvar una amistad, sino para se jodiera el miserable ese...
En la noche, solos el muérgano y yo, tuvimos que hablar, del divorcio, por supuesto. Yo temblaba de solo imaginar cómo esa serpiente que tenía por marido, me iba a desplumar con la repartición de bienes. Solo teníamos un sofá, unatele y mis libros, pero ese miserable, a pesar de tener ni el más mínimo interés por la literatura, sería capaz de quitármelos para venderlos por siete centavos. También estaba Beto , el perro, pero esa la pelea la ganaría quien se librara de tener que cuidarlo por dos quince años que le restaban de vida a la dentadura peluda que nos había tocado por mascota.
Yo salté primero, ya que dicen que la mejor defensa es el ataque, y dije: ‘’¡la tele y el perro son míos!’’, pensando que si mostraba desinterés por lo que si me interesaba, ganaría esta dolorosa batalla que se me venía encima.
Claro que son tuyos. -Contestó mi marido haciéndose el perplejo, ¿o el pendejo?.
¿Cómo que míos? ¿Es que te vas a quedar con mis libros? ¡Desgraciado!... Claro, tu lo que quieres dejar para ti solito son los setenta millones. Eres una rata del alcantarilla, ya te veo dándotelas de generoso: ‘’ Si mi ex Carola, te regalo las cuatro cosas que construimos juntos y el perro, que es como el fruto de nuestro amor’’ - En este momento, ciertamente, yo parecía la madre deBeto, con los pelos parados, los dientes afuera mordiendo el aire furiosa, y sin una pizca de sentido del humor.
Me le lancé a la yugular y Beto me acompaño buscando la carótida del canalla, pero nos frenó en seco una lluvia de almohadazos. Al perro le salió, por metiche, pasar la noche en el balcón y a mi, pasarla en vela escuchando una explicación tan sincera que hasta hoy me hace pensar.
Yo me conozco, dijo, dentro del contexto en el que vivo. Yo soy honesto, fiel, trabajador y todas esas cosas que sabes que soy, porque no tengo nada. Pero si un día me cae en las manos un premio tan gordo, no se si sería el mismo, sería muy arrogante de mi parte afirmar que lo se. Fue tan honesta la explicación de mi gordo, que prohibí desde entonces los juegos de azar en mi casa.
Claro que vivíamos en Mayami y buscábamos el sueño americano y ese sueño consiste única y exclusivamente en forrarse de dinero. Entonces fui mas lejos hurgando el alma de mi marido y pregunté algo ya había respondido hacía mucho tiempo: Si el dinero es corrosivo, ¿serías capaz de hacer algo ilegal o deshonesto por tenerlo? Y mi gordo, tan lindo ysincerote me respondió con simpleza: ‘’ No es lo mismo que te caiga el dinero y te corrompa, a que te corrompas por tener dinero’’
No me divorcié. ¿Cómo dejar a un hombre que no teme decir la verdad, a pesar de que esta lo deje como una mierda? Luís tampoco se fue. Seguimos siendopelabolas, lo que ha permitido que ahora sean compadres del alma.
Y ¿para que cuento todo esto?, preguntará el paciente lector. En este punto exactamente no lo se, contestará la honesta escritora. Estoy solo tratando de desenmarañar las razones que pueden llevar a alguien a embarrase por dinero.
Nosotros tuvimos la suerte de vivir en el corazón mismo del capitalismo mas salvaje. Vivimos cinco años en el lugar donde todo lo que no tiene valor se compra y mientras menos valor tiene, mas caro es. Descubrimos lo inútil que puede ser unRolex si un reloj de siete dólares te da la misma hora. Descubrimos que un diamante sirve para preocuparte por no perderlo, que por muy caros que sean tus zapatos, si pisas una mierda de perro, se embarran igual, pero da mas rabia, porque la gamuza italiana se mancha horriblemente y no se puede lavar así no mas.
Descubrimos que nunca tienes suficiente, ganes lo que ganes, siempre hay mas que comprar. Que si tienes un Mercedes hay un Porsche, si tienes un Porsche, hay un Ferrari. Que los metros cuadrados son infinitos y que hay casas un poco mas allá, mas grandes, mas lujosas y tu las quieres y tu trabajas y trabajas y trabajas...
De domingo a domingo, sin desayunos en la mesa llena de niños, sin noches de sueño profundo y reparador, con hipertensión, con cuentas y cuentas, con caprichos que comprar para sustituir caricias que no se dan porque no hay tiempo, porque son gratis y no valen nada, no dicen nada, caprichos que maquillan culpas, abandonos, ausencias...
Nos iba del carajo en mayami, ganábamos un montón de dinero. El escultor con quien me casé se convirtió en un ‘’hombre de bien’’, dejando de un lado sus creaciones para hacer reproducciones depiecitas que se convirtieron en ‘’best sellers’’. Eramos motivo de envidia de los incrédulos que pensaron que Oscar sería siempre un muerto de hambre, y ser motivo de envidia, en este caso, es ser exitoso.
Mi gordo era un tipo exitoso, tenia de todo, carro, casota, piscina frente al lago, vecinos millonarios que jugaban para los Miami Dolphins, propuestas para reproducir sus ex-esculturas en un taller mexicano, por mexicanos explotados que harían todo el trabajo para que el lo firmara y lo cobrara, pero eso si, no pienses mucho, haz perritos y gaticos en poses graciosas, no te pongas creativo que eso no es lo que vende.
Una vena en la sien de mi gordo latía con la frustración reprimida que el éxito no le dejaba mostrar. Cuando venían los amigos, la vena cobraba vida propia y poseía a mi marido que solo podía despotricar de la mierda de vida, de los gringos pendejos, que no entendían, que no sabían que esos perritos que compraban por quinientos dólares eran una cagada. Pero todos le palmeaban la espalda y le decían: ¿de que te quejas? Mira la casa que tienes, mira ese carro, mira ese lago artificial que tienes en frente, esto si es vida.
Pues no lo era, éramos un par de infelices, dos sardinas nadando en un mar de tiburones voraces. Y nos gustaba ser sardinas, éramos felices y mas libres cuando no teníamos mucho y nadábamos en nuestraplayita tranquila. Nos fuimos de mayami y nos convertimos en fracasados. Ya nadie nos envidia, ahora nos dan la mano los amigos que se quedaron.
Claro que cada quien busca lo que quiere en la vida. Para la mayoría de la gente que conozco el dinero es un fin, no un medio. Ellos buscan el éxito con venas palpitantes en la sienes. Muchos mueren buscando y no saben que es mas o menos como el caldero lleno de oro al final delarcoiris. Por mucho que tengas siempre hay mas que tener y trabajan y trabajan y trabajan...
Trabajan y no alcanzan, se arrima un poquito la ética, solo un poquito, para que cuadre la cuenta, pero hay mas y no tienes, y se arrima otro poquito, solo un poquito, pero no llegas, y si no te conformas, se arrima un poquito más y sin tanto pudor, que no pasa nada, y si eres ambicioso, la arrimas y empujas a ver donde hay mas, y si pierdes la vergüenza vas, te cagas en aquellas ideas que alguna vez tuviste, y te embarras hasta el tuétano.
Se preguntará el lector, si aun está leyendo, Ahjáa, ¿y a dónde quiere llegar Carola?
Pues al cambio, les respondo y me respondo. Porque estamos en un proceso de transformación que requiere una revisión de nuestros valores. Si crecimos a punta de teteros capitalistas y ahora nos encontramos con que se comen otras cosas y de otra manera, habrá que revisarse y ver cuan revolucionarios somos y cuantos estamos dispuestos a no arrimar ni un poquito la ética para que nos cuadre una cuenta. Habrá que redescubrir que las cosas que mas valen, como dice la canción, ni se compran ni se venden.
Es que hay cosas que no me cuadran. No hay revolucionarios ‘’Lacoste’’, al menos eso pienso yo, a mi no me van a dar discursitos antiimperialistas batiéndome en la cara un relojote carísimo que da la hora en inglés, porque el discurso me lo creo, pero no creo en el orador. Porque irremediablemente las marcas de moda lo delatan y acaba, mi dudoso revolucionario, como el famoso monigote, que por mas que setongonée siempre se le ve el bojote.
¡Dulces sueños!...
lunes, 16 de julio de 2007
Con una mano en el corazón, y la otra en el pizarrón.
Llegué tempranito por la mañana, con aroma de café y arepitas, como dice William Echevarría, no había casi nadie, pero no vengan a pensar que era porque no somos mayoría, es que es domingo y hay que ir a misa, o dormir un poco mas de la cuenta, porque nosotros si trabajamos, no como los típicos venezolanos, que no saben sino beber caña y, bueno, esas cosas que no voy a nombrar porque acabo de confesarme y esta tarde debo comulgar.
Llegué, como dije, temprano, con el alma limpia y el corazón acelerado. ¡Que responsabilidad, Dios mío! Dibujar el futuro de nuestro futuro en un pizarrón de mentira, pero que parece de verdad. Pero una madre no se detiene ante la tiranía, así que mis manos sedosas acariciaron la áspera tiza, con rabia, con decisión, con un poco de crema de manos Neutrógena para evitar la resequedad y escribí, escribí como poseída...
Tanto que expresar en un país sin libertad de expresión, tanto que decir y tan poco pizarrón.
Para comenzar debo sacarme del alma este grito que tenemos dentro todos y cada uno de los venezolanos: ¡Muera Chávez! Ay, que bien se siente, lástima que ya uno no pueda expresarse...
Bueno, retomo. Siguiendo los dictados de mi conciencia patriótica me lancé sobre la pizarra y exigí:
Queremos una educación libre, es decir, libre de ideas raras, como esa del comunismo. Cuando yo estudié, las monjas jamás nos hablaron de esas vulgaridades. Recuerdo cómo aprendimos verdaderos valores con la oración diaria, con los sermones y sobre todo con la penitencia. Así se forma el carácter, nada como el temor a Dios para andar derechito.
Queremos una educación bilingüe, religiosa y cara. El que no tenga dinero que vaya a ver si trabaja. Eso si, queremos que las universidades públicas acojan a nuestros hijos y no a esos analfabetas de los colegios del estado.
Exigimos la inmediata sustitución de las Escuelas Bolivarianas por Colegios Ratzingerianos.
También instamos al gobierno a que se aboque a la remoción inmediata de cualquier imagen de Bolívar en nuestros centros de aprendizaje y la prohibición de la enseñanza de su caduco pensamiento en todos los niveles.
Queremos una educación en la cual predomine la igualdad, iguales con iguales, nada de andar mezclando a nuestros muchachos con gentuza de toda calaña, que lo único que hacen es afear los sagrados recintos de enseñanza con su escasa cultura, sus antivalores, y su inexistentes modales.
Necesitamos una educación coherente con el orden internacional, si el mundo civilizado es capitalista, si nuestros hijos no salen de un centro comercial, para que perder tiempo con materias de relleno y pasadas de moda, como la historia, la literatura y esas tonterías que, al fin de cuentas, solo sirven para perder el tiempo. Seamos honestos de una buena vez: Desde que tenemos televisión por cable, ¿quién se va a sentar a leer un libro? Por favor...
Otra cosa muy importante: rechazamos la injerencia del estado en nuestros bolsillos y cuantiosas cuantas bancarias. Yo pago lo que me da la gana por la matricula que me de la gana en el colegio que me da la gana porque me da la gana. Y porque me sobra, y si no me sobra lo pago igual, y ¿que quieren? ¿que admita que soy la pelagatos del grupo? ¡Primero muerta!
Queremos, y esto se me ocurrió a mi solita, un Ministerio de Educación Privada que no dependa del estado. Dicho ministerio debe ser dirigido por nuestros líderes de Fedecámaras y la Conferencia Episcopal. Allá los chavistas con ese ministerio popular de no se qué y no se que más, como se llame, de educación. Que nuestro ministerio esté ubicado en Las Mercedes, que cuente con los servicios que necesitamos los usuarios tales como: valet parking, y estacionamiento VIP, mini tiendas donde se puedan adquirir libros de texto importados de USA, sacapuntas de Hello Kitty, y títulos de bachiller, una oficina del U.S Departament of Education, un Mc Donald’s para los niños y un spa con piscina de lodo volcánico y salad bar para las madres estresadas que necesitan un break.
Bueno, tengo mucho más que decir, pero la tiza reseca mis manos sin ninguna clemencia. Pero quedo pendiente para mañana porque tengo una propuesta curricular que incluye materias como pasarela, etiqueta y nouvelle cuisine entre otras.
Bye!!!
miércoles, 11 de julio de 2007
Un inquilino afrodescendiente en la Casa Blanca?

Eso, haciendo un ejercicio mental del tipo Hermes "El Iluminado". Y si ocurrieran dos cosas impresionantes: que el Senador Demócrata Barak Obama obtuviera el abanderamiento presidencial por parte de la mayoría de su partido en las primarias democratas, y que luego venciera en las elecciones presidenciales estadounidenses de segundo grado (que pena con el vecino del norte: la democracia venezolana es directa, participativa y protagonica) de Noviembre de 2008.
Igualmente para que eso ocurriera, Barak tendría que enfrentarse, entre otros rivales, a una oponente de altos kilates y peso pesado de la política estadounidense como Hillary Clinton - Senadora por el Estado de New York - en las primarias demócratas.
Barack Obama es el unico Senador negro de los EE.UU. de America, el quinto en la historia del Senado Federal de Washington. Fue elegido por primera vez el 2 de Noviembre de 2005, pero es desde entonces la nueva "star" del Partido Democrata, un revulsivo en la opinión pública. En Julio de 2006 John Kerry le permitió el honor de dirigir el discurso mas importante de la Convencion de Boston. Y Obama no desaprovechó ni dejó escapar la ocasion. Desde entonces no ha dejado de aparecer en los titulares y en las páginas principales de los grandes periódicos.
"Estoy tan sobre-expuesto a los medios que me arriesgo a hacer pasar a Paris Hilton por una reclusa", ha bromeado Obama.
Newsweek lo eligió en el 2005 como la persona mas vista del año, y nada ha cambiado en los dos siguientes años. Es un orador que sabe cuando ser osado y cuando ser conservador. Hijo de un keniano y de una americana blanca de Kansas, el senador de Illinois es la encarnación del sueño americano, una especie de versión políticamente correcta y de izquierda de Arnold Schwarzenegger. Otros lo han paragonado a un Kennedy de color, porque - como los dos hermanos Kennedy - parece ofrecer esperanza y devolver la unidad perdida del país. Apenas electo Senador, Obama fue invitado a almorzar por el mismo George W. Bush. "Me he divertido mucho", le dijo Obama a un incredulo David Letterman, cuando el presentador del popular Late Show lo interrogo al respecto.
Si Hillary, la otrora atormentada y humillada esposa del ex-presidente Clinton, podría convertirse en la primera mujer presidenta de los Estados Unidos, Obama Barak está mas que preparado para ser el primer afrodescendiente inquilino de la Casa Blanca.
El 2008 estará en los ojos ávidos y críticos de todo el planeta. Dentro de poco mas de un año podría suceder. Así de fácil. Aunque John Edwards, Hillary Rhodman Clinton, Joe Biden, Christofer Dodd, Mike Gravel y Dennis Kucinich tratarán de impedirlo, en las primarias democratas.
viernes, 6 de julio de 2007
Las palabras sin contenido son solo ruidos.
Es fácil cerrar los ojos, bajas los párpados superiores y ya dejas de ver, es fácil dejar de sentir frío con una bufanda, un gorro y un abrigo, para no saborear la mierda solo debes evitar llevártela a la boca, la nariz está un poco desguarnecida pero siempre se puede aguantar la respiración.
Pero los oídos, pobrecitos, no pueden dejar de cumplir su función. Son unos trabajadores incansables que no duermen, y por ser tan eficientes, a veces, no nos permiten dormir.
Hace muchos años me tocó vivir, como La Cenicienta, con una madrastra mala y dos hermanastras peores. Mi madrastra tenía un problema espantoso: cuando de enojaba, y eso le sucedía cuarenta y seis veces al día, empezaba a dar un discurso doliente, para quien la tuviera que oír, monótono y repetitivo. No había escapatoria porque ella tenia dos piernas y, si era necesario, dos garras al final de sus brazos.
Como yo no era su hija, como mi papá me quería, como yo era feliz, me convirtió en el blanco favorito de sus ataques de cólera. Yo, que crecí en un ambiente armonioso, me sentía agobiadísima con sus peroratas infinitas. Ella era capaz de pasar de una rabieta a la otra sin necesidad de tomar aire.
Me despertaba con sus zumbidos de avispa gigante, desayunaba como podía y a veces lograba zafarme para ir a la universidad. Regresaba a su avispero para ser atenazada de nuevo y así almorzaba, estudiaba, me bañaba, hasta que ella se dormía y seguía quejándose entre sueños para que yo no pudiera soñar.
Una mañana me asusté mucho porque me di cuenta de que alguna de las dos había muerto. Yo me desperté descansada y muy tarde, escuché a los pajaritos, los pasos de mi papá en la escalera e incluso mi propio bostezo, escuche tanto como podía buscando un ruido con el que no me acostumbraba a vivir pero con el cual estaba estableciendo una extraña relación de dependencia: escucho el zumbido venenoso y luego existo.
Bajé a la cocina acompañada por los chillidos de mi hermanastra que, desde su cuarto, gritaba furiosa porque no cabía dentro de mi pantalón. La aspiradora estaba encendida, el portón de la entrada rechinaba, la licuadora despedazaba una lechoza y mi madrastra no se oía.
Se murió, eso es, no puede haber otra explicación. Entré a la cocina y me puse helada al verla allí de pié, esperándome como cada mañana, con sus ojos puyudos y estirados odiándome, batiendo sus garras con uñas acrílicas, moviendo sus labios rellenos de colágeno, igual que cada mañana pero sin emitir sonido alguno.
Me morí, eso es, la muerta soy yo, por eso los pajaritos y los ruidos caseros de mi infancia, estaba muerta y vagando por la casa esperando a mi papá para decirle adiós antes de ir a donde me tocaba. La muerte no era mala, era un verdadero alivio. Podía seguir oliendo el café de la mañana, podía ver a todo el mundo, podía incluso hacer pipí, era como estar viva pero sin zumbidos.
Las garras manicureadas me alcanzaron y me zarandearon desesperadas, mientras la boca hinchada de la bruja se retorcía con muecas tan feas que merecían otra cirugía. Las arrugas de su cuello se movían solo para formar otras arrugas más profundas. La cara, frisada con una gruesa capa de maquillaje, se le notaba colorada y su boca se hacía mas grande y amenazadora, y yo, muerta de la risa por estar muerta y libre de aquel ruido que me persiguió por no se cuantas semanas.
Escuché la voz de mi papá detrás de mi, me zafé de la bruja y lo abracé riendo y le dije: Chao papi, me tengo que ir, pero no te preocupes que estoy contenta. Me miró extrañado mi pobre papá y me dijo que no me preocupara que el arreglaría todo, a lo que yo conteste que no se enredara mucho con los detalles, que yo siempre he sido muy sencilla y no valía la pena gastar ese dineral en un funeral.
Mi papá se espantó, pensó que la bruja me había hecho perder la razón y me arrancó de esa casa jurándome que yo estaba viva, que si no la escuchaba debía ser porque recuperé la sordera selectiva que tan útil me había sido cuando era una niña, y, en lugar se comprarme un funeral, me compró un desayuno y una mudanza para dos. Nosotros dos.
La sordera selectiva es una destreza maravillosa que los niños dominan a la perfección hasta que son domesticados a punta de lecciones de buenos modales y uno que otro jalón de oreja, esto último parece dañar la compuerta que evita que las palabras fastidiosas lleguen hasta sus pequeños tímpanos.
Mi mamá era muy buena y pensaba que los pellizcos, bofetones y jalones de oreja atentaban contra la dignidad de los niños, por lo que mi compuerta auricular permaneció intacta, solo que cayó en desuso gracias a mi buena educación. Bastó un poco de abuso para que yo sufriera una regresión milagrosa y muy oportuna.
Desde entonces usé este don hasta que me convertí en mamá y decidí dejar la compuertas siempre abiertas por si acaso. Ahora escucho todo y de todo. He descubierto el vacío de las palabras, he oído a quienes hablan sin pensar por un momento siquiera el ridículo que están haciendo, los he escuchado decir, sin el más mínimo pudor, las cosas mas absurdas con palabras rebuscadas que no significan nada, adoptan frases que salieron de otras bocas brutas y las repiten como loros. Niegan el sentido del don del habla al mover la boca, emitir sonidos y no decir nada.
Hay palabras que suenan como patadas que no llegan a su blanco, palabras de odio que se devuelven contra quien las pronuncia. Hay insultos tan tontos, como el que me dijo un opositor furibundo que, dejando a un lado su hombría, pretendió ofenderme llamándome fea, ¿qué se le responde a eso? ¿mira mirita cara de papita?
Como todos tenemos boca, todos hablamos, y eso estaría muy bien si al hablar procuráramos hilar ideas con las palabras que pronunciamos. Pero nos vemos obligados a escuchar a personas que no tienen nada que decir y que, de paso, te exigen que debatas con ellos.
Fiel al espíritu democrático accedo a sus peticiones, expreso mis ideas y ellos solo pueden decirme fea, y, como si eso fuera tan fácil, tratan de insultarme llamándome acomplejada, resentida, bruta. No saben que solo la verdad ofende. A eso ellos le llaman debate, a eso le llaman libertad de expresión.
Mis oídos escuchan frases hechas que niegan al prójimo y a todas sus luchas, oigo con decepción a quienes se dicen ser ‘’los educados’’ hacer ruidos grotescos con la boca. Ni una sola idea, ni una sola propuesta, ni una sola palabra que tenga contenido.
Pero me empeño en escuchar, a ver si algún día comprendo que es lo quieren decir cuando emiten esos ruidos, si es que en el fondo tienen otro significado mas allá del odio y el vacío que transmiten.
Y, como soy optimista, espero un día escuchar al menos una palabra que tenga sentido de una de esas bocas que, por ahora, solo sirven para bostezar, comer y negarse la oportunidad ser una boca humana que, si se conectara con su cerebro, podría dejar de hacer ruido y comenzar a hablar con coherencia. Solo entonces podremos dialogar.
Mientras tanto solo les puedo decir que el que lo dice lo es con la pata al revés...
domingo, 1 de julio de 2007
Hamlet en la cuerda floja
Vivir es como caminar en una cuerda floja que, para colmo, es sinuosa. A veces nos encontramos enfrentados a nuestras convicciones,con que somos buenos hasta que tenemos que ser malos, que somos justos hasta que dejamos de serlo, que somos valientes hasta que nos morimos de miedo.
Hace un tiempo leí de un amigo unas palabras que no puedo olvidar: ‘’Lo malo de los malvados es que nos hacer ser malvados.’’ Y es muy cierto, yo lo llamo el síndrome del nuevo. Cuando entramos a la universidad nos rayaron la cara y la ropa, a mi me escribieron con saña y tinta indeleble la palabra ‘’NUEVA’’ en la frente. Mi propio primo me esperaba con un montón de ex nuevos para rayarme, empujarme y aplastarme una torta en la cara, lo bueno es que la torta estaba sabrosa, lo malo es que también me querían cortar el pelo. Lo que era una broma tonta de iniciación terminó convirtiéndose en una empujadera con insultos, manotazos y una tijera ciega surcando el aire muy cerca de mi cara.
Repartí trompadas cual pugilista peso welter y gané la pelea y varios enemigos. Mi primo, asombrado, me llevó al cafetín y me compró un refresco. Me contó como había esperado todo el año por este día y cómo yo se lo había arruinado. El se sintió tan espantado cuando una horda de estudiantes le trasquilaron el pelo en su primer día de clases el año anterior, que para cerrar ese episodio pensó que debía hacer lo mismo con los ‘’nuevos’’ nuevos.
Hoy veo con asombro como algunos de mis compatriotas revolucionarios pretenden que nos comportemos como lo hacen los disociados y sus titiriteros. Si sus periodistas son sesgados , los nuestros deben serlo, si ellos son intolerantes, nosotros también, si ellos son excluyentes, pues nosotros debemos excluirlos.
Para estos superrevolucionarios quien no actúa como ellos suponen que debe hacerse, es un traidor o cuando menos un blandengue. Van por el mundo con su dedo despiadado y sabihondo apuntando a propios y extraños. El asunto, al parecer, es señalar, encontrar defectos donde no los hay, distrayendo la atención de lo que es realmente importante. Son contralores absurdos que marean y difuminan la realidad favoreciendo con sus criticas huecas justamente a quienes deben combatir.
Es fácil caer en ese juego si no se sabe por qué se lucha. La revolución no es una moda, es un modo de vida. Si no tenemos convicciones claras y sólidas por cualquier cosa nos tambaleamos.
Luego hay otra clase de compatriotas que están en el mismo bando pero sufren de intolerancia a la crítica constructiva. Este es otro tipo de paranoia revolucionaria. Son como las madres ciegas cuyos hijos son perfectos y achacan todos sus males a la malas juntas de sus retoñitos. El no fumaba hasta que Carlos le invito un cigarro, el no bebe, son sus amigos que lo incitan, el era estudioso hasta que se enamoró de esa bichita. Recuerdo a una mujer que le reclamaba sollozante a su nuera la calvicie de su hijo. ‘’El tenia pelos cuando te conoció y míralo ahora, pelón como un mamón chupao’’ Claro habían pasado catorce años, todos en su familia eran calvos y de paso barrigones. En todo caso quien podía reclamar era la enamorada engañada, ella se empató con un papachongo y este acabó pareciéndose a Lusinchi.
Y están los que ven, viven y se equivocan y rectifican, los que tratan de mantener el equilibrio de acuerdo a sus ideas, los que no quieren que los malos les contagien su maldad, los que son simplemente humanos. Los que caminan por esa sinuosa cuerda floja procurando no caer en el vacío del concurso del ‘’Revolucionario de Oro’’.
No estamos en un concurso, si algo nos estamos jugando es el futuro y, a la hora de la chiquita, nos estaremos jugando la vida. No quisiera que llegara el momento de jugárnosla en serio, espero con optimismo ingenuo vivir una ‘’revolución bonita’’. Pero si llegara ese día ya veremos a donde apuntarán los dedos o quizá veremos incluso donde se los van a meter.
Mientras tanto sigo en mi cuerda floja y sinuosa y, como Hamlet, voy preguntándome cada día: ¿Ser o no ser? y opto por no ser como ellos, por no dejarme contagiar con la locura, la intolerancia, la ceguera, y y sigo siendo como he sido: camino despacio y con los ojos abiertos y trato de mantener la cabezota despejada, si me equivoco, corrijo mis pasos, porque, si me caigo, se que abajo no hay redes protectoras. Antes pensaba que la trinchera tenía dos lados, ahora miro nerviosa como de mi lado también nos están apuntando... con los dedos.
viernes, 29 de junio de 2007
El Buen Dios me protegió de Bush

Una inusual noticia apareció hace unos minutos a través de EFE y de
REUTERS. Me atengo a la versión española: "Un día, el Buen Dios se
llevará a Fidel Castro."
Esto no lo declaró en una piadosa iglesia. Tal como hizo en West
Point, donde pronunció la famosa frase de lo que debían esperar
decenas de oscuros rincones del mundo, nuestro hombre habló en la
Academia de la Marina de Guerra ubicada en Newport. Respondía a una
pregunta, claramente elaborada, sobre la situación en Latinoamérica
que le hizo un graduado colombiano de la Academia. ¡Qué casualidad!
De inmediato, cual si estuviera ansioso por decir algo sobre Cuba y
quejoso a la vez con el Buen Dios, añadió: "Solo hay un país
antidemocrático en nuestra vecindad y ese es Cuba. Creo firmemente que
los cubanos deben vivir en una sociedad libre. Nos interesa que Cuba
sea libre y les interesa a ellos que no tengan que vivir bajo una
forma de gobierno anticuada que es represivo."
Antes había prometido: "Seguiremos presionando a favor de la libertad en Cuba."
Ni corto ni perezoso, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de
la Casa Blanca Gordon Johndroe, al preguntársele si Bush deseaba la
muerte de Castro, respondió: "El Presidente estaba hablando de un
acontecimiento inevitable." Pareciera que el genial funcionario y su
jefe van a vivir miles de años.
Ahora comprendo por qué sobreviví a los planes de Bush y de los
presidentes que ordenaron asesinarme: el Buen Dios me protegió.
Fidel Castro Ruz
28 de junio de 2007
jueves, 28 de junio de 2007
De Altamira a Capitolio, de Beto y Teresita.
Para Vladimir y aquellos quienes desesperan esperando
Caracas es una ciudad bien compleja donde las cosas pueden no ser como se ven. Acaso es que yo veo todo al revés y por eso me gusta tanto pasear por esa ciudad para encontrar belleza en el desorden, melodías en el ruido, tesoros en medio de las aceras, oscuridad en la belleza, y belleza en la oscuridad.
Caracas son dos ciudades en una. La que conocí de pava, linda, la ciudad y linda yo y la que voy conociendo de cuarentina, grande la ciudad, pequeña yo, pequeña y feliz de poder ver.
La semana pasada me tocó cruzarla varias veces de este a oeste. El este que tanto conocí y en el que ahora, después de doce años de ausencia, desconozco, por donde me paseo con asombro de haber encajado perfectamente en ese sitio, en ese modo de vida, donde ahora me siento como una infiltrada, donde no entiendo nada de lo que antes era tan sencillo que no necesitaba explicación.
El este de Caracas es bonito, moderno, extranjero, si no fuera por los loros, que siempre regresan a dormir en el Guayre, se podría pensar que es una de esas ciudades genéricas que no tienen nacionalidad. Una Caracas políglota donde el café ya no se llama café, se llama capuccino o latte aunque sea solo café, donde las cuarentonas no se arrugan, donde la gravedad no afecta a las tetas, donde todas las narices son todas iguales, donde se camina con el pecho por delante, con cara de interesante, con expresiones tan estudiadas al caletre que ya no expresan nada.
El este de Caracas se distingue de Venezuela y se parece cada día más a Miami, lo que produce en sus moradores el orgullo vacuo del que copia porque no saber crear. Lo demás es monte y culebra...
Lo demás, el oeste, el lejano oeste de los cuentos de terror de mi infancia. Un lugar peligroso, sucio, feo...
La estación del metro en Altamira me traga y me escupe en Capitolio, debo llegar a la Plaza Bolívar y no tengo idea por donde ir, sigo a la gente, gente colorida, no tanto por su piel, que es como la mía, sino por sus ropas, su tongoneo, su ritmo interior que los hace bailar al son de mil canciones que suenan a la vez.
Un desorden generalizado y las advertencias que llevo tatuadas en el hipotálamo me hacen apretar mi bolso contra mi cuerpo, apretar el paso y poner cara de ja! ni se nota que no soy de aquí. Y se nota, pero no pasa nada, me ofrecen comprarme unos dólares que no tengo, nadie me silba o me sisea, lo que me indica que a mi si me afecta la gravedad y el tiempo, gracias al cielo, y un viejito me dice divertido que para llegar a la Plaza Bolívar solo tengo que dejar de caminar, y yo levanto la vista para ver al Libertador aguantando la risa por lo gafa que me veo allí parada, con cara de caraqueña extraviada en el medio de Caracas.
La otra Caracas, la que esta viva, la que se reinventa cada día, la que surge del olvido y se vuelve ciudad, la que se ordena y se desordena buscando su camino, la que lo encuentra mientras camina, la que encontró un futuro que hace años le fue negado, la que sobrevivió con la fortaleza del perro callejero, que flaco, sarnoso y apaleado todavía es capaz de mover la cola de alegría frente a una bolsa de basura recién tirada, no porque sea tonto ni sumiso, sino por que es capaz de encontrar alegría en lo poco bueno le toca.
Yo tuve un fox terrier, vaya perro cabrón el mío, cabrón y longevo. Beto nunca entendió que era un perro con mucha suerte, no supo ver que sin mi él habría muerto de un ataque de pulgas. Beto no podía comer pollo porque de daba gastritis, no podía comer nada que no fuera su comida, importada, carísima, sufría de eccemas en la piel, y de paso mordía, pero no a los ladrones sino a niñitos cariñosos y confiados y a la dueña de la casa que habíamos alquilado. Se meaba en la nuestras almohadas y se cagaba en medio del paso a la cocina justo a media noche, para que si alguien iba medio dormido a buscar agua, se despertara con la cálida sensación de la caca de fiel mascota escurriéndose entre los dedos de los pies. Beto sabía lo que hacía, era un perro muy inteligente, y se cagó en sus dueños durante diecisiete años porque, simplemente, era un cabrón.
Teresita llegó a la casa un día con la barriga hinchada de parásitos y muerta de miedo. Nos quedamos con ella porque nadie la quería. Era una perra sin raza, o con muchas razas revueltas. Perra amarilla con ojos agradecidos. Tere se meaba si, pero de alegría de vernos, comía cualquier cosa como si fuera un manjar, se arrancaba las pulgas con sus dientes, y se olvidaba de que era miedosa si algo nos amenazaba. Teresita sabía que tenía mucha suerte, que aun cuando hubiese sido capaz de sobrevivir en la calle, al contrario del cabroncete de Beto. La cuidábamos y la queríamos y ella nos retribuía con sonrisas perrunas, buena compañía y alegres meadas matutinas. Mientras Beto exigía más y más, Tere disfrutaba con los que le caía. Insisto, Beto era un cabrón.
Igual pasa con los caraqueños y conste que no estoy llamando perro a nadie. Los del este tienen mucho: la comida les sobra al punto de tirarla a la basura mientras que dicen a sus niños: ‘’ La comida no se bota’’. Tienen casas grandes, piscinas, carros, parques, tiendas, productos importados, muchos zapatos, pantalones y camisas, tienen doctores que curan todo, tienen colegios y guarderías,trabajo en aire acondicionado, tienen señoras de servicio que limpian y cocinan, tienen viajes, cuentas bancarias, clubes, clases de karate y ballet, juguetes, muchos juguetes para sus niños. Del faltarles, no les falta nada que se pueda comprar. Pero nunca tienen suficiente, y se quejan, exigen, patalean y no se mean en la almohada porque la funda que las cubre es carísima y ellos mismo la pagaron.
No solo se quejan por lo que no han podido comprar aun, se quejan porque otros pretenden tener derecho a vivir, ni siquiera como ellos, porque eso es excesivo, sino a vivir dignamente. Los otros, los tierruos, pretenden comer tres veces al día, tener un techo que los cubra de la lluvia, un doctor que cure sus enfermedades, un colegio para sus niños. Pretenden estudiar en la universidad, y que sus hijos sigan su ejemplo, pretenden ser gente de bien, pretenden pensar y, para colmo, pretenden decidir con su voto el destino de todos los venezolanos.
Mis Betos de Baruta y Chacao, se enteraron hace dos semanas, que hay una lucha de clases. Ellos dicen que ese es un fenómeno nuevo, que aquí no existía hasta que Chávez, con su discurso incendiario, nos dividió. Es fácil no saber de luchas de clases cuando se es la clase explotadora y opresora. Más que fácil, es conveniente.
Ellos hablan de reconciliación nacional condicionando la misma al cumplimiento de sus exigencias. La reconciliación para ellos implica el desconocimiento de la voluntad popular, el regreso a un pasado grotesco y la desesperanza de las mayorías.
Yo no entiendo tanto egoísmo, o tanta ceguera, para no ser tan dura. No se en qué los afecta negativamente que todos tengamos una vida mejor. Solo se que cuando Beto se quería pasar de vivo con Tere, ella no se cortaba para meterle un mordisco y hacerlo correr, chillando y con el rabo entre las piernas.
Los caraqueños del oeste están descubriendo a que sabe la esperanza, ya han probado el sabor de una vida mas digna, no están peleando por un hueso, están defendiendo el futuro de todos los venezolanos, incluso el de quienes pretenden dejarlos sin futuro. De los del oeste tenemos mucho que aprender, tanto que podríamos sentir mucha vergüenza por haber sido tan ignorantes, tan soberbios y tan ciegos.
¿Monte y culebra? No lo creo, lo que hay mas allá de Chacaito es un país grande donde el café se llama café, la gente se llama gente y la reconciliación significa igualdad.
sábado, 23 de junio de 2007
Escrito una tarde de sábado después del futbol
los que manejamos términos tecnológicos sabemos que todo material ofrece resistencia a su transformación, a los cambios. Tal vez suceda algo así con las clases dirigentes conservadoras, en este país: para los que realmente queremos otro mundo mejor, sin ciudadanos de primera y de segunda, sin sifrinos del este y hordas castrocomunistas, ellos se hacen obstinadamente insoportables. No solamente se oponen a los cambios, sino que colocan los linderos del país sobre las coordenadas geográficas de su propio submundo de intereses particulares, como si todos los demás fuésemos hologramas, etéreos seres invisibles.
Pero también sucede algo parecido con muchos de los que - razones menos, razones más - se oponen a la revolución bolivariana: son tan "inspirados" por derecha o por izquierda que ni proponen ni aceptan que realmente haya algún cambio - que el mundo como va de la mano invisible del mercado y del liberalismo económico no es viable, que el Socialismo del Siglo XXI es es la punta del eje del bien común, de la solidaridad y de la inclusión - o bien que por historia y porque sí sea sólo el que ellos imaginan o desean.
Sería bueno que en lugar de criticar e insultar - sobretodo insultar la inteligencia - se pusieran a hacer algo distinto y mejor que ridiculizar o satanizar. Proponiendo, opinando, participando. Tal vez de esa forma se convenzan, o nos convenzan - de cómo se hacen las cosas - a quienes estamos siempre dispuestos a cambiar y a aprender.
Que bueno sería que todos nos pusieramos de acuerdo en el esfuerzo creador, por la transformación del país, que no hayan auto-excluidos, que más allá de la diversidad encontremos puntos de encuentro, que no le paremos bolas a Shakira cuando dice que vivimos en una sociedad "sorda, ciega y muda", que pongamos a Venezuela de primero, que hay espacio para todos, peace & love.
Seguro estoy que es difícil, más no imposible, la empresa de trabajar todos juntos por el presente y el futuro de Venezuela. Es un apelo a la conciencia crítica de cada quién, un llamado de atención, sólo hay que tocar la tecla de la sensibilidad humana, tocar el corazón de las personas puras, colar el mosquito y el azafrán... vale decir no caer en radicalismos y en la bajeza intelectual.
Sólo falta sacar la ecuación correcta, cuánto estaríamos dispuestos a ceder, cuánto estaríamos dispuestos a luchar, no en los términos de un tira y encoge, y esperar los resultados más prometedores.
Y zapping! este post ha sido publicado. Porque aún creo en el hombre como ser pensante y no como ser mononeural.
lunes, 18 de junio de 2007
Una pregunta bien facilica
De pronto, llega un proyecto de gobierno que habilita cientos de licencias para radios y televisoras comunitarias, que le permite a usted y su comunidad expresarse de una manera que jamás soñó, como a usted le parezca. Con algunas trabas burocráticas y de otra índole, con bastantes aspectos mejorables, pero a años luz de la oscuridad comunicacional en que vivió hasta entonces.
Usted tiene que debatirse entre estos dos proyectos:
a) El que le suministra los permisos y facilidades para que usted y su comunidad se expresen por sí mismos, mostrando lo que son y lo que aspiran a ser.
b) El que le dice que usted no necesita expresarse, porque una gran empresa privada puede hacerlo en su lugar, por descontado de una manera mucho más entretenida, llena de luces y bailarinas siliconadas.
Llegado a este punto, ¿a cuál de los dos proyectos apoyaría usted?
Una pregunta de respuesta tan obvia, que los que no la saben contestar vagan perdidos, deambulando, creyendo que todavía viven la fantasía de estudio televisivo que gobernó durante décadas el espacio radioeléctrico venezolano.
sábado, 16 de junio de 2007
Mareada de tantas marchitas.
Por eso, y en un acto de reconciliación nacional, le he prestado mi compu a una chama linda de la UCAB, que, con sus blancos dedos pintados de blanco, ha estado escribiendo su diario marchoso en forma de blog.
Les invito a adentrarse en la mirada íntima y rosada de la realidad nacional que plasma Kiki Aranguren en su blog: El diario de Kiki's diary.
Leer a Kiki es como leer lo que yo escribo pero al revés.

